Nuestro manifiesto
O’Caldiño es una casa gallega en Madrid, fundada en 1973 por Don Modesto Gómez, natural de Santa Marta de Ribarteme. Nuestro objetivo siempre ha sido traer a la capital los sabores, la tradición y la cultura de Galicia.
Más que un restaurante de moda, somos un lugar donde la cocina se hace con tiempo, respeto y memoria, manteniendo viva la esencia de la gastronomía gallega de casa.
Nuestra cocina se basa en platos tradicionales gallegos elaborados con producto fresco y de calidad:
Mariscos y pescados: pulpo con cachelos, zamburiñas, bogavante, percebe… todos traídos diariamente desde las mejores lonjas de Galicia.
Carnes gallegas: ternera, lacón con grelos y otras especialidades familiares.
Postres caseros: elaborados en nuestro propio obrador, siguiendo recetas tradicionales.
Todo se cocina con xeito, es decir, con el punto exacto, paciencia y cuidado, para que cada plato conserve su autenticidad y sabor.



Xeito: la técnica y el cuidado para que cada plato tenga el equilibrio perfecto.
Agarimo: hospitalidad gallega que consiste en cuidar al comensal sin invadir, recibirlo como si volviera a casa.
Ambientes distintos:
Taberna‑barra atlántica: ideal para raciones, vinos y un ambiente más informal.
Salón formal y acogedor: perfecto para comidas tranquilas y celebraciones.
Trayectoria familiar de más de 50 años, manteniendo la tradición y el sabor auténtico de Galicia en Madrid.
Situado en el barrio de Salamanca, O’Caldiño ofrece un ambiente cálido y acogedor, con mesas pensadas para compartir, camareros que conocen a los clientes habituales y un espacio que invita a disfrutar de buena comida en buena compañía.



En O’Caldiño el agarimo está en la sala, en el camarero que te reconoce, en la mesa pensada para compartir, en la sobremesa que no se empuja.
Aquí se viene a comer como en Galicia:
con marisco fresco, con pulpo cuando hay fiesta, con platos para compartir y con tiempo para estar.
Nuestro equipo, muchos de ellos llegados de Galicia hace décadas, no solo conoce la cocina: conoce la cultura que la sostiene.
Eso no se aprende en manuales. Se vive.
No nacimos para seguir modas. Nacimos para dar de comer bien.



En un mundo cada vez más rápido y ruidoso, seguimos creyendo en lo mismo: en la constancia, en la casa, en la mesa compartida. O’Caldiño no es un restaurante de moda. Es una casa que permanece. Y quien busca eso, lo reconoce al entrar.